Después del susto que se llevó Mistica con la amniocentésis hemos decidido cambiar de ginecólogo. No vamos a dar detalles pero personalmente creo que un ginecólogo al igual que un pediatra deberían tener un componente afectivo más desarrollado por el tipo de pacientes que tratan habitualmente.
El anterior ginecólogo era seco, muy distante, no daba información y siempre nos trataban con mucho ocultismo como si fuéramos gilipollas (y eso nos terminó de tocar la moral).
Así que ahora tenemos un nuevo ginecólogo, mucho más humano, afectivo, cordial y todo lo que le puedas pedir a un médico que está tratando a gente sana, porque una embarazada está sana, no es una enferma que se vaya a morir.
El caso es que como el pasado miércoles le hicieron a Mistica la amniocentésis, hoy el nuevo médico ha decidido hacerle una ecografía como control de que todo había salido bien.
Así que aquí tenéis a Anna con 18 semanas, como podéis ver está enorme y ya ocupa casi toda la bolsa.
